”Los anhelos de Mariana” (versión corregida y aumentada)

Mariana, una joven originaria de la frontera de México con los Estados Unidos, de niña siempre tuvo el sueño de ir a la escuela para estudiar y convertirse en una mujer profesional. Desde pequeña se daba cuenta que sin una preparación profesional era muy difícil conseguir un trabajo que  permitiera vivir honradamente. Otro de los sueños de Mariana era el de descubrir lo que había del otro lado del puente en la frontera de los Estados Unidos, pero para Mariana era imposible ya que no contaba con una visa que le permitiera explorar el otro lado; mientras tanto Mariana se consolaba con contemplar la estrella de luz artificial que se encontraba en la cima de la montana del  país vecino.

Los años pasaron y Mariana a se convirtió en toda una mujer y a la edad de diecisiete años conoció a un joven universitario de origen méxico-americano, con quien se caso al año después de terminar la preparatoria. Fue entonces cuando Mariana obtuvo una visa que no tan sólo le  permitió cruzar sino vivir en el país que tanto anhelaba conocer. Muy pronto Mariana y su esposo se asentaron a vivir en los Estados Unidos para realizar el sueño de compartir una vida,  e ingresar juntos a la misma universidad donde él estudiaba  la carrera de ingeniería.

Más pronto de lo planeado Mariana quedo embarazada y la pareja tuvo que dejar de lado sus sueños de ingresar juntos a la misma universidad. La pareja no contaba con el dinero suficiente para pagar la universidad ya que el poco dinero que tenían era  para costear los gastos del embarazo de Mariana. La situación de Mariana no era fácil ya que al estar  embarazada y  al encontrarse en un país diferente, extraño  y lejos de su familia se sintió desorientada. Mariana tuvo  la intención de abandonar su nueva vida, pero el apoyo y la comprensión de su esposo quien era un  hombre que la amaba profundamente  la animaron a continuar  y no desfallecer en sus sueños. Él le prometió que en cuanto se graduara como ingeniero y consiguiera un trabajo estable, le ayudaría para que ella continuara la universidad.

Después  de  tres años y otro embarazo más Mariana se inscribió en una escuela para estudiar  inglés pero  desertó por que  consideraba que las clases de inglés eran una pérdida de tiempo ya que no le servían como créditos para  una carrera.Entonces Mariana tomó  el desafío de inscribirse en un colegio comunitario y muy  pronto se vio  tomando clases de gobierno e historia estadounidense. Mariana no lo podía creer  ya que había aprendiendo más ingles del que le enseñaban en su antigua escuela. Más pronto de lo pensado Mariana se graduó del colegio comunitario, obteniendo un título de técnico en artes. Esto era un logro muy importante en la vida de Mariana, pero no le era suficiente ya que ella anhelaba con  obtener un título profesional.

Entonces  Mariana comenzó a indagar acerca de los requisitos para matricularse en una universidad del estado y así continuar hasta obtener su título profesional.  Pronto Mariana entro a un mundo estudiantil totalmente diferente al que ella estaba acostumbrada, aprendió que a comparación de los colegios comunitarios  las colegiaturas de las universidades del estado eran mucho más costosas. En la universidad del estado le ofrecieron ayudas económicas gubernamentales, préstamos estudiantiles y becas, pero  Mariana no calificaba para ayuda gubernamental y las becas se habían terminado. A Mariana  no le quedó otra opción más que un préstamo estudiantil, que lo tendría que pagar cuando terminara la carrera. Para  entonces el tema del estudio se había tornado un poco más serio para Mariana ya que se dio cuenta que estaba invirtiendo mucho dinero en su futuro, y que de nada le serviría si no estudiaba como debía ser  o sacaba malas calificaciones.

Por fin llego el primer día de clases de Mariana en su nueva escuela,  quedo asombrada con la inmensidad  de la universidad, ya que contaba con departamentos para estudiantes que desearan vivir en el área universitaria, inmensas cafeterías, grandes edificios  para cada tipo de carrera,  e incluso una inmensa biblioteca. Al llegar a su salón de clase Mariana se dio cuenta de la gran diversidad de estudiantes que existía en la universidad, todos eran de diferentes edades, nacionalidades, religiones y costumbres. Mariana entonces sintió un alivio inmenso, al darse cuenta que no era la única inmigrante que a su edad decidía retomar los estudios universitarios.

Hasta el día de hoy  y después de tres hijos  el sueño de de Mariana de convertirse en una mujer profesional no ha sido fácil,  ha sido   difícil conjugar el papel de madre, esposa, estudiante y mujer trabajadora. Tomando solo de dos a tres clases por semestre el camino a su meta es muy largo por recorrer, pero para ella lo más importante es no desfallecer  como dicen por ahí “lento pero seguro”. Después de todo tiene alguien que la resguarda y la apoya en el camino  hacia  la meta, su marido, quien ha sido su ejemplo e inspiración.

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